Tan sólo
una palabra
Con una palabra
Con tan sólo una palabra
Podría escribir los versos más hermosos
Lograr que las flores sean más bellas susurrándola mientras
crecen
Derrocar el mal sentimiento para que reine el placer
Apreciar el cielo azul en los días más oscuros
Entibiar mi piel en el invierno menos amable
Elevar los extremos de los labios para formar una sonrisa.
Con esa palabra
Con tan sólo esa palabra
Podría recordar los momentos más alegres
Recordar aquellas poesías que en tu ser una vez se inspiraron
Para sentir una vez más el temblor que recorre mi cuerpo
Cuando en esa palabra pienso
Cuando utilizo el aire que dentro mío se encuentra para
repetirla
Cuando mis ojos se cierran para releerla desde el corazón.
Aquella palabra, al decirse
Tal melodía genera
Que puede cada adorno de su música reemplazar del cielo
una estrella
Para hacerlo tan brillante como el esplendor de quien la posee
De quien estas comparaciones se inspiran
Cuya imagen sin cesar sobreviene
Cuyas letras extraño tanto
Así como del hablar su canto.
Cuyos ojos reales o no
Si me miran reconozco
Cuyos ojos color ámbar o azul
Reflejo de los míos quisiera sean
Para estar mirándonos.
Reflejo que implica una corta distancia entre tú y yo
Distancia que implica ansiedad
Distancia tan grande como gota en el mar.
Distancia tan grande como el
tiempo que pasa al pensar otra vez en tu palabra
La palabra que existe desde que te conocí
Palabra tan grande como para ocupar mi corazón
Pero tan pequeña como algunas letras y un rumor.
El rumor que escucho sin cesar
Que no hace falta aclarar
Pero sí al apropiado indicar
Que de tu nombre se trata, en el cual en este instante, una vez
más he vuelto a pensar.
Ariel
Y si en cada amanecer |